La lluvia que no cesa y otros presagios del mediodía
Hay días en que el tiempo se detiene y la lluvia golpea las ventanas como si tuviera algo urgente que decirnos. Este es uno de esos días.
Hay días en que el tiempo se detiene
y la lluvia golpea las ventanas
como si tuviera algo urgente que decirnos.
Este es uno de esos días.
Me senté junto al cristal empañado
y escribí tu nombre con el dedo,
luego lo borré,
como hacemos siempre con las cosas importantes.
Afuera, la ciudad continuaba
su monólogo eterno.
Adentro, el silencio era tan denso
que casi se podía cortar.
La lluvia insistía.
Yo también.
y la lluvia golpea las ventanas
como si tuviera algo urgente que decirnos.
Este es uno de esos días.
Me senté junto al cristal empañado
y escribí tu nombre con el dedo,
luego lo borré,
como hacemos siempre con las cosas importantes.
Afuera, la ciudad continuaba
su monólogo eterno.
Adentro, el silencio era tan denso
que casi se podía cortar.
La lluvia insistía.
Yo también.
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